Pocas obras de arte han logrado ser tan propicias y oportunas para el contexto histórico en el que fueron realizadas como el célebre mural de Pablo Picasso: “Guernica”. “La pintura no ha sido hecha para decorar los departamentos. Es un instrumento de guerra ofensiva y defensiva contra el enemigo” declaro en algún momento el artista refiriéndose a la innegable función social e histórica que el arte está llamado a desempeñar en todo momento. Es evidente que cada movimiento artístico se ve influenciado por las características y matices del entorno donde se desarrolla, y al mismo tiempo cada artista desde su espacio, con sus dones y su talento es un reflejo de lo que le rodea, plantea una perspectiva de la realidad, comparte su visión del mundo y la da a conocer de forma creativa, llevando un mensaje contundente o simplemente proponiendo un punto de vista que incite al debate, la discusión y la reflexión en relación a un determinado tema. En el caso del “Guernica” se trata de obra creada con toda la intención del artista de levantar su voz de protesta frente a lo que considera una atrocidad. El mural es una respuesta ante el cobarde bombardeo sufrido por la población de Guernica el 26 de abril de 1937, por parte de la legión alemanaCóndor” enviada por Adolfo Hitler en apoyo a los objetivos de su amigo el general Francisco Franco. El espeluznante ataque y sus consecuencias sirvieron de inspiración para Pablo Picasso para utilizar sus habilidades y su particular forma de expresarse a través de la pintura y llamar la atención del mundo entero acerca del inhumano ataque. Las imágenes mostradas en la obra evocan la angustia y el horror sufridos por los pobladores de la ciudad vasca ante un inescrupuloso bombardeo dirigido a su indefensa población civil. Son muchas las interpretaciones que se han realizado acerca de los símbolos y figuras contenidos en la pintura: el toro, para algunos como representación de la oscuridad y la barbarie, se muestra altivo, orgulloso, creyéndose el vencedor. El caballo, se observa relinchante como lanzando un grito de dolor, ha sido interpretado como los pueblos víctimas de las guerras y los conflictos armados, en este caso España atravesando por una cruenta guerra civil. La mujer con el niño muerto, alza su rostro al cielo como quien grita de dolor sosteniendo el cadáver de su hijo en brazos, sin encontrar una explicación o una causa que justifique la razón de la matanza. El guerrero destrozado, yace tirado en el suelo a los pies del caballo, asemeja a un soldado caído, lleva en una de sus manos una lanza y una flor, para los críticos en representación de la defensa y la esperanza ante la brutalidad. La mujer arrodillada, aparece en la escena casi arrastrándose, parece herida de muerte en medio del caos y la confusión, para alguno representa el gobierno de la II República española. La mujer de la lámpara, se muestra sorprendida al contemplar la matanza, la luz en su mano ilumina aun más el escenario, no tiene excusas para no percatarse de lo que sucede, para muchos representa a la comunidad internacional o un ángel que condena lo sucedido. La mujer de la casa en llamas, trata de escapar del fuego que consume su casa, alza los brazos al cielo como suplicando ayuda o clamando a los aviones que detengan el bombardeo. En fin, toda una serie de elementos que configuran una escena dantesca como evidencia del dolor, la muerte y el exterminio que los conflictos bélicos generan para las naciones. Picasso, no quiso nunca dar una explicación certera acerca de lo que representa cada figura en el cuadro, prefirió dejar a la interpretación del observador cada una de las siluetas que integran la escena; sin embargo, lo que si quedo muy claro fue el rotundo mensaje de protesta y el llamado internacional hacia las actuaciones bélicas de hombres y gobiernos que por asirse del poder o para dar muestra de su superioridad armamentística provocan enfrentamiento tras enfrentamiento, dejando a su paso una estela de muerte y miseria. Hoy más que nunca el mensaje transmitido en el cuadro está vigente, conocida es la anécdota acerca del tapiz del Guernica localizado en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas  y que fue cubierto con un manto azul para servir como fondo neutro ante las inminentes declaraciones que anunciaban la decisión de los Estados Unidos de atacar a Irak. Una vez más el arte incomoda las decisiones políticas, podría decirse que Picasso cumplió su propósito con esta obra, hoy sigue siendo un llamado de atención, una voz que se levanta en medio del silencio. Probablemente esta sea la tarea más sublime de todo artista, pintores, escultores, escritores, intelectuales y otros; suelen ser quienes se atreven a expresarse cuando todos los demás guardan silencio. Durante este año se conmemora el 80 aniversario del mural y para celebrarlo tres importantes museos españoles preparan exposiciones especiales en homenaje a Pablo Picasso y a esta emblemática obra, estos son: El Museo Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y el Picasso de Barcelona. Para el Museo Reina Sofía la celebración será doble, pues también conmemora 25 años de la llegada de la obra a sus espacios, donde forma parte de la colección permanente. En virtud de ello, presentarán la exposición: “Piedad y terror en Picasso: el camino a Guernica“, la cual podrá apreciarse a partir del 04 de abril, y pretende mostrar mediante la exhibición de unas 150 obras la evolución artística de Picasso utilizando el Guernica como referencia central. Por su parte el Museo Picasso de Barcelona, presentará desde el 17 de marzo una muestra de grabados, pinturas, esculturas y dibujos del artista bajo el nombre de “Retratos”, exhibición que ya se ha presentado en el National Portrait Gallery de Londres. Asimismo, el Museo Thyssen de Madrid, ofrecerá la exposición “Picasso / Lautrec” desde el 17 de octubre de 2017 hasta el 21 de enero de 2018, como una forma de evidenciar la relación de las primeras obras de Picasso con la del autor francés Henri de Toulouse-Lautrec. Con una temática plagada de ambientes nocturnos, cafés-concierto,  suburbios urbanos, y demás propios de la vida parisina.